SECCIONES. EL MUNDO CÉLTICO. EL ARPA CELTA.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Céltico

 

De origen galés, puede medir hasta 105 cm de altura, tiene 34 cuerdas y con la posibilidad de incorporar sistemas de semitonos. Tiene el pilar curvado y su caja de resonancia se ensanchaba en las cuerdas graves del arpa clásica y empezó a utilizarse sobre el siglo VIII.

 

Se diferencia del Arpa medieval, de origen irlandés, también conocida como arpa bárdica que tenía un tamaño no superior a los 75 cm de altura y de afinación diatónica, con cuerdas metálicas, y ornamentada con muchas tallas, dibujos e incrustaciones de metal. En la actualidad aún se conservan dos arpas de este tipo, uno es el arpa del rey Brian Boru (muerto en 1014) que se puede encontrar en el Museo de Dublín, y otra es el arpa de la reina Mary de escocia, en el Museo Nacional de Edimburgo.

 

 

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Arpa del rey Brian Boru
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Arpa de la reina Mary de Escocia

 

Sobre el año 1.000 de nuestra era diversos modelos de arpa se difudieron por Escocia, Irlanda y Gales y tuvieron un retroceso durante la dominación inglesa de Irlanda debido al intento de los ingleses de erradicar la cultura irlandesa.

 

Posteriormente decayó mucho en Irlanda y Gales pero se refugió en Escocia, donde muchos nobles e incluso reyes aprendieron a tocarla. Su utilización creció tanto que sobre 1500 DC era el instrumento musical nacional de Escocia.

 

Entre 1494 y 1503, hubo muchas compañías de arpistas en las Tierras Altas. El arpa llegó así a convertirse en el instrumento nacional de Escocia y cada clan tenía su propio arpista. Sin embargo después de varios años el arpa fue decayendo y a lo largo del siglo XVII fue poco a poco reemplazada por la gaita escocesa.

 

 

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Los bardos y arpistas irlandeses fueron objeto de persecución y en muchos casos fueron ajusticiados y sus arpas destruidas. Sin embargo Isabel I mantuvo su arpista en la corte, y le complacía que le tocará melodias.

 

Posteriormente los tiempos se fueron tornando aún más duros. Entre 1650 y 1660 Cromwell ordenó destruir arpas y órganos tanto en círculos católicos como protestantes. Quinientas arpas fueron confiscadas y quemadas en la ciudad de Dublín solamente, y en otra oportunidad unas dos mil en toda Eire. Al igual que la Highland Bagpipe, el arpa comenzó a tornarse en un instrumento prohibido y simbolo de sublevación contra la Corona.

 

A lo largo de los siglos XVII y XVIII la poesía y música de los bardos se fue perdiendo como consecuencia de innumerables exilios y temores. Esta deliberada destrucción y persecución terminó con Oliver Cromwell (1599-1658), luego la Ley de Cercamientos para Escocia y la Hambruna para Irlanda, forzarían nuevamente a estos pueblos gaélicos a emigrar. A fines del siglo XVIII comienza en Irlanda un repentino resurgimiento de interés por su largamente negada tradición. Por ese entonces quedaban contados arpistas y pocos de ellos ejecutaban piezas en la manera tradicional.

 

 

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Oliver Cromwell

 

En 1790 se organiza el Belfast Meeting, destinado a promover la música de origen tradicional, siendo la competencia entre arpistas premiada con una suma importante de dinero. Sólo diez arpistas entre 15 y 97 años se presentaron. El más viejo, Dennis Hempson, fue el único en tocar a la vieja usanza y con plectros para cada dedo, todos los otros tocaron con las yemas solamente, posiblemente influenciados por el arpa de pedal y cuerdas de tripa. Edward Bunting, copista del acontecimiento apenas pudo plasmar en el pentagrama la inusitada manera de ejecución, y la oportunidad de preservar la tradición se perdió con el tiempo.

 

 

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Ningún arpa tradicional de cuerdas de metal fue construída desde entonces ya que la demanda era muy escasa debido a la dura vida del arpista y los problemas políticos. Algunos esfuerzos comenzaron en Dublín y Belfast para enseñar a los jóvenes ciegos el arte del arpa, pero fracasaron poco después del 1800. Entre 1890 y los principios del 1900 pequeñas arpas comenzaron a construirse en Irlanda, pero distaban mucho del sonido de la antigua Arpa Celta. Entre 1950 y 1960 nuevos estudios permitieron construir arpas con cuerdas de metal a la vieja usanza. A su vez el arpa de cuerdas de tripa y la neo-céltica (de cuerdas de nylon) comenzaron a expandirse tanto en Escocia como en Irlanda. Así es como la verde Eire adopta como instrumento nacional al Arpa Celta en el siglo XVII, Gales hace lo propio con el arpa de encordado triple (tres filas de cuerdas) desarrollada por los italianos a diferencia del arpa de encordado doble de los hispanos.

 

Se puede decir que el círculo histórico se cierra hoy día. Aquella Orden Bárdica creada por el rey irlandés Brian Boru en el siglo X, extendió su herencia y tradición por más de 500 años, llegando en la actualidad a la costa oeste de los Estados Unidos, donde se concentran gran cantidad de hacedores de arpas célticas. Existen clubes de arpistas y hasta periódicos dedicados exclusivamente a ella tanto en EEUU como en Sudamerica. Se contribuye así a la afirmación de una tradición imperecedera que hará escuchar sus ecos por los años que vendrán. Periodicamente se celebran Festivales Mundiales de Arpas en ciudades como Edimburgo (Escocia), Asunción (Paraguay).

 

 

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Brian Boru

 

En lo que respecta a España, es difícil precisar a ciencia cierta la existencia de una tradición musical dedicada al Arpa Celta, algo tan complejo de rastrear como los patrones célticos en las melodías gallegas y asturianas que tanta influencia externa han recibido. De todas maneras, lo que sí se sabe es que los Celtas aún conservan a los hijos de sus hijos afincados en Cantabria y Galicia, como así también las leyendas irlandesas al bardo gallego Amergín y a su arpa; figura tan emparentada a la leyenda de Breogan. Por de pronto, ciertas figuras habrían de enrolarse para despertar al folk celta contemporáneo rasgando las cuerdas del arpa que tanto elogiara el bardo galaico Eduardo Pondal.

 

En Galicia se destaca en primera instancia la obra de Emilio Cao, cuyo album Fonte do Araño fue presentado por Alan Stivell, músico bretón que junto con su padre revivieron no sólo el folc de su tierra sino también su arpa, diseñada en la década del 30 y finalizada en abril del 53. En noviembre del 84 incorpora un nuevo tipo de arpa según su propio diseño, se trata de un arpa de acrílico transparente y sistema de electroacústico de cuerdas de metal con pick ups magnéticos y de cristal que lo acompaña en sus conciertos desde entonces. Emilio Cao posee ya varios albumes solistas, como Cartas Mariñas, dedicado a la obra del poeta Manuel Antonio, y "Simbad en Galicia".

 

 

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El arpista Emilio Cao.

 

También en Galicia se destaca la figura de Rodrigo Romaní, del grupo Milladoiro, cuya trascendencia ha llevado a las melodías gallegas no sólo por Europa sino hasta Estados Unidos, donde se editó su obra "Galicia no tempo" y "Castellum Honesti", y en Buenos Aires donde estuvo de visita en 1991 y 1996.

 

En Gales podemos destacar el trabajo realizado por los hermanos Gwyndaf y Dafydd Roberts del grupo folc Ar Log. En la Isla de Mann a Charles Guard, quien refleja en un estupendo album "Avangin an Bright" las melodías de ese lugar al cobijo de Mannanan Mac Lir (deidad marina celta).

 

A lo que Asturias se refiere, recatamos a Fernando Largo, que fue miembro del exitoso grupo folc astur Beleño y cuyo arte podemos rastrear en varias colaboraciones junto a Xuacu Amieva, gaitero asturiano ganador del Premio Macallam en Bretaña, y junto al grupo folc "Llan de Cubell" cuyo gaitero, Flavio Rodríguez Benito suele visitar Buenos Aires año a año.

 

Y como siempre, en cuanto a arpas se refiere, no podía faltar una figura femenina. En esta caso la asturiana Herminia Álvarez, miembro del grupo folc Trasgu; excelente arregaldora y cantante.

 

Y ya que se habla de arpistas femeninas, no se puede dejar de mencionar a la canadiense Loreena Mc Kennitt, cantante dotada de un don muy particular y que entreteje poesía folclore y arreglos instrumentales indoeuropeos que le han dado la categoría de "nueva arpista celto-new age". El músico y cuentista Robin Williamson, ha dedicado gran parte de su obra a revivir la tradición Bárdica del arpa gaélica. Junto a ella a grabado hermosas leyendas celtas recontadas por él como así también poemas de igual corte. Asimismo ha editado dos hermosos albumes "Legado de los Arpistas Escoceses 1 y 2" en la década del 80 y recientemente su "Celtic Harp, Airs E-Dance Tunes" que recrean antiguas melodías de Escocia recopiladas para arpa.

 

 

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Loreena Mc Kennitt

 

Asimismo, en Escocia es recomendable la labor realizada por el duo de arpistas y vocalistas femeninas "Sileas" y la dedicación incansable por la "clairseach" (arpa escocesa de cuerdas de tripa) de Alison Kinnaird, artífice de su resurgimiento.

 

En Irlanda Grainne Yeats reasume, al entender del autor de este artículo, la maestría y técnica de los antiguos arpistas, su canto en gaélico y su interpretación musical en los instrumentos, que son copias de modelos de los siglo XVII y XIV, han quedado reflejados en trabajos memorables como "The Harpers Festival", donde ejecuta tanto melodías recopiladas en 1792 como obras de T. O'Carolan, el más prolífico del siglo XVIII.

 

Aparte de los mencionados hay muchos otros arpistas comprometidos en esta tarea de mantener viva una tradición musical pero que debido a la brevedad de esta Sección no es posible mencionarlos pero se espera que se siga incrementando la lista de arpistas celtas en las próximas generaciones.

 


 

Fuente: Wikipedia, http://www.mcnbiografias.com/ y otros.